Cómo evitar sentir envidia

Consejos para no sentir envidia

Pocos monstruos de nuestros placares son tan verdes y enormes como el de la envidia. Llegó a nuestras vidas desde pequeños, y nos acompaña desde entonces. Hay quienes lo han domesticado, dejándolo casi olvidado, y quienes apenas si logran controlarlo. Otras personas directamente se dejan gobernar por este monstruo de la envidia. Si quieres evitar que esto te suceda, aquí te recomendamos algunos buenos consejos para vivir más en paz contigo y con los que te rodean.

Los tipos de envidia

Se dice por allí que hay dos mentiras: la blanca o piadosa, que se dice para evitar dañar a alguien, y la que se hace con todo daño y dolo. Pues en la envidia pareciera haber también dos caminos. En general, se envidia lo que no se tiene y se quisiera tener. Es el patrón de pensamiento el que varía: por un lado tenemos un modo de asumir la carencia como "tú lo tienes y yo también quisiera tenerlo", y por otro lado tenemos un pensamiento algo más malévolo: "tú lo tienes, quiero que dejes de tenerlo para poder tenerlo yo".

La envidia leve que te conduce a las metas

El primero de los casos es inherente a la condición humana. Hemos nacido en sociedades que dan valor al "tener", tanto en cosas materiales como sentimentales. Quisiéramos tener el coche de aquél vecino, o la felicidad de aquella señora en el centro comercial. Estos sentimientos no sólo no son malos, sino que también son útiles a nuestra vida: el querer tener puede ser el motor que nos ponga en acción para conseguirlo, puede ser lo que finalmente nos encamine hacia nuestra meta.

Así, este tipo de envidia más leve es casi necesaria en nuestras existencias. Pero debes estar atento a que no fluyan sentimientos negativos de ella: no te deprimas por no tener eso que quieres, sino que usa esas ansias como motor, créete capaz de conseguirlo, y ponte en marcha.

La mala envidia que debes evitar

  • La mala envidia, en cambio, siempre está asociada de pensamientos y sentimientos negativos. Queremos eso, y comenzamos a detestar a quienes ya lo tienen. Los pensamos como en seres avaros, seguramente han hecho algo malo para lograrlo. Pero estamos profundamente equivocados.
  • El tener no depende de los demás, en la gran mayoría de los casos. Aférrate a esta idea: si esa persona lo tiene, tú también puedes tenerlo si te pones en marcha y te encaminas a tu propósito. No hará falta, entonces, que la persona deje de tenerlo para que lo tengas tú. Y, en el último de los casos, si esa persona lo tiene y tú no, entonces será que eso que deseas no tiene que estar contigo.
  • Recuerda que el Universo tiene maneras extrañas de actuar, de igual manera que no cuestionas a tu Dios por sus decisiones. Pues debes comprender que, por ejemplo, no todas las personas querrán lo que tú quieres, y con ese pensamiento en mente es que debes ocuparte por conseguir lo que anhelas, y por aceptar las cosas que no debes tener. Lo que no está contigo no lo estará por falta de motivación, o por mandato divino. En un caso puedes ponerte en marcha sin afectar a nadie, y en el segundo caso debes tener paciencia hasta el momento en que sea oportuno que llegue, y verás cómo la vida misma lo pondrá en tu camino.

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