Cómo Perder la Vergüenza

Consejos para controlar la vergüenza

La vergüenza es un mal que muchos, quizás todos, hemos sufrido alguna vez. Por más o por menos tiempo, con o sin justificación, a menudo nos ataca y nos impide ponernos en acción o exhibirnos con todo nuestro potencial.

Pero hay formas de perder este pudor, o quizás de dominarlo en ciertas ocasiones. Aunque, primero, deberíamos entender que hay diferentes tipos de vergüenza.

Distintos tipos de vergüenza

  • No es sólo un regaño de abuelita: nunca se debe perder del todo la vergüenza, pero sí se la debe dominar y reconocer. No debe ser un comportamiento, sino un freno.
  • No perder la vergüenza significa, de algún modo, que hay un indicador que nos dice cuándo en verdad no debemos hacer algo, para evitar errores o situaciones incómodas.
  • Pero hay otro tipo de vergüenza que se relaciona más con la timidez. Esta es la que nos detiene de hablar con las demás personas, nos frena de participar en grupos y nos impide formar nuevas relaciones, e incluso de ponernos en acción o de hablar cuando es necesario hacerlo. Esta es la clase de vergüenza que sí debemos superar o dominar.

Cómo saber si tenemos vergüenza por timidez

Hay una manera de distinguir entre ambos tipos de vergüenza.

Para reconocer la que no debemos perder, hay un viejo refrán que dice que "debes actuar como si tu madre te estuviese viendo". Como cuando eras niño y tu madre te pudiese regañar: si esa acción o palabra que estás a punto de exteriorizar sería merecedora de regaño de madre, entonces debes comportarte.

Si en cambio, se trata de una vergüenza que se relaciona más con la introversión, ponte en acción para dominarla.

Cómo dominar la vergüenza

  • Una buena manera de evitar la vergüenza tímida es recordarnos a nosotros mismos sobre nuestro valor y mantenernos seguros. Un buen ejercicio es, en principio, evitar hablar de temas de los que no sabemos demasiado. Pero cuando se trata de un tema que conoces bien y tienes fundamentos, no temas en expresar tu opinión.
  • Será difícil al principio, pues debes vencer la inercia que impone la timidez. Cuando ya te hayas habituado a hablar libremente de temas que conoces en profundidad, comenzarás a animarte a mantener diálogos no tan profundos. De a poco, y con práctica, podrás conversar como todo un profesional en la materia.
  • En este ejercicio comenzarás a hacer preguntas sobre aquellos temas de los que no sabes demasiado, y esto incentivará nuevas charlas.
  • Como primer paso, los chats en línea y los de las redes sociales, son un gran modo de comenzar a practicar. Entra en cualquier chat para conversar por escrito con personas que desconoces. No te preocupes si no sabes de qué hablar, deja que la otra persona proponga el tema.
  • Verás que en poco tiempo tendrás la práctica suficiente como para desenvolverte en casi cualquier charla. Ahora sólo restará llevarlo al mundo tridimensional, con tu rostro y voz de por medio.

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