Cómo ser un Buen Amigo

Consejos para ser un buen amigo

Todos necesitamos tener, al menos, un amigo en la vida. Un amigo del corazón, del alma, uno de esos que son "para siempre". Lo cierto es que, con fortuna y dedicación, tenemos varios amigos. No demasiados, pero buenas compañías para nuestra vida. Y claro, la amistad es un milagro que debe cuidarse, mantenerse y nutrirse a diario.

La amistad requiere de presencia

El amigo de verdad es aquél con el que, aunque pasemos tiempo sin vernos, cuando nos reunimos parece que hubiera sido ayer. El amigo de verdad no critica por las ausencias, sino que se agasaja con la presencia.

Lo mejor para cuidar de una amistad es estar presentes. No debes buscar a tus amigos sólo cuando algo ha sucedido (un problema, una necesidad), sino de manera regular. Llama a tus amigos sólo para ver cómo están, reúnanse sin un motivo que lo justifique, y celebren su amistad tantas veces como prefieran.

Un amigo se preocupa por el otro

Un amigo no es un contenedor donde depositamos nuestros pensamientos, preocupaciones y problemas. Seguro que una buena amistad cumple esta función, siempre y cuando sea recíproca. Debes aprender a escuchar a tu amigo, preocúpate por sus problemas, y no esperes a que te llame, te cuente o pida tu ayuda para estar ahí.

Buena comunicación para una buena amistad

Una buena amistad, al igual que una buena relación sentimental, necesita de buena comunicación. Si hay algo en tu amigo que te hubiera molestado, que te preocupe o que te haga sentir de un modo peculiar, díselo.

No te calles ni acumules emociones, en especial las negativas: aprende a decir, con respeto y tacto, todos los temas que tengas en mente, en especial los que te hagan sentir mal. También aprende a escuchar y a recibir las críticas constructivas de tus amigos, pues te las dicen para mejorar la relación de amistad o por preocupación genuina.

Un buen amigo no siente celos

Un verdadero amigo ríe de tu risa y llora de tus lágrimas. Si quieres ser un buen amigo, deja los celos de lado: debes alegrarte por la felicidad, la dicha o los éxitos de tu amigo, de igual modo que quisieras que tu amigo se alegre por ti. Los celos, las envidias y los sentimientos negativos se acumulan en nuestro ser, y pueden arruinar la más bella amistad por una causa completamente banal.

Acepta a tu amigo tal cual es

Aceptar a tu amigo tal cual es, se convierte en una necesidad para cultivar una buena amistad. Hay personas alegres y personas pesimistas, hay personas románticas y personas frías, hay quienes buscan hacer negocio todo el tiempo y quienes ven la vida de modo ilusorio.

Tu amigo es una persona como tú y como todas las demás. Si quieres ser un buen amigo, aprende a quererlo tal cual es, con sus defectos y virtudes, con sus aciertos y fracasos. Nunca intentes cambiar o enseñarle, déjalo libre y asístelo sólo cuando sea de necesidad: no eres su tutor ni su progenitor, sino su amigo y fiel compañero.

Fidelidad para ser buen amigo

Finalmente, la fidelidad es la mejor herramienta para una buena amistad. Aquí incluimos respetar el límite de tu amigo en sus asuntos personales, en sus decisiones de vida y en su personalidad y mentalidad. También incluimos la compañía, en las buenas y en las malas, en salud y en enfermedad, en prosperidad como en pobreza. La amistad no es una relación comercial, sino humana, que permite una buena comunicación a todo momento.

Nunca critiques a tu amigo, defiéndelo de las amenazas, y conserva sus secretos en perfecta guarda. Un amigo es un hermano por elección, y merece el mejor trato de nuestra parte.

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