El espasmo del sollozo es un cuadro muy angustioso para las personas que rodean al niño, no es para nada grave ni produce secuelas algunas.
Generalmente, se manifiesta en los niños a raíz de un golpe, capricho o enojo y no dura más de un minuto.
El espasmo se produce cuando el niño, tras el golpe, enojo o capricho, llena sus pulmones de aire para llorar, pero no lo puede soltar, en este momento es cuando comienza el espasmo. El niño puede manifestar esta instancia a través de pataleos, movimientos de brazos, manifestaciones totalmente normales ante la situación que ha provocado este cuadro.
En ocasiones, este espasmo produce el desmayo del niño, por la falta de oxigeno momentánea al dejar de respirar y comienza a ponerse azulado.
El mayor temor es que el niño pueda sufrir algún daño neurológico por la falta de aire prolongada, pero esto no es así. El espasmo del sollozo no deja ningún tipo de secuelas.
El espasmo del sollozo se suele dar en niños pequeños, completamente sanos y hasta alrededor de los 3 o 4 años. Aunque el pequeño deje de respirar, su corazón seguirá latiendo, y cuando culmine el espasmo se sentirá cansado, y con sueño.
Si nuestro niño ha sufrido un espasmo, no debemos alarmarnos, ya que sabemos cual es su origen. Si los padres tomamos el asunto con demasiada importancia el niño continuará con sus caprichos, y el cuadro se irá repitiendo cada vez mas seguido en la medida que el niño desee algo y los padres se lo nieguen, manejando por consiguiente la situación.
En la mayoría de los casos suele suceder por la tarde o noche, cuando el niño ya se encuentra cansado y se irrita con mayor facilidad.
Lo ideal es seguir educando a nuestro hijo como si nada hubiera ocurrido, enseñarle a crecer y continuar poniendo límites, aunque eso signifique provocar un espasmo en el niño. Con paciencia, esta situación se irá revirtiendo, al notar que su reacción no logra cumplir con sus berrinches o caprichos.
Si nuestro niño sufre un espasmo podemos ayudarlo llevando a cabo las siguientes instrucciones:
- Mantenga la tranquilidad, los nervios no ayudan.
- Verifique si el niño al momento del espasmo tenía algo en la boca y retire el objeto si aun se encuentra dentro de ella.
- Recuéstelo sobre el piso o algún otro lugar, si lo alza, la cabeza estará más alta que el resto del cuerpo y le llegara menos oxigeno al cerebro.
- Observe al niño desde cierta distancia, para que no crea que le esta dando demasiada importancia al cuadro.
- Cuando termine con el espasmo, recuérdele que de esa manera no lograra conseguir lo que desea.
- Déjelo descansar si es lo que el niño quiere.Bajo ninguna circunstancia intente:
- Reanimarlo, ya sea con agua, sacudiéndolo, con respiración boca a boca, pellizcándolo o dándole cachetadas.
- Tampoco le de medicamentos, ya que pueden agravar un cuadro sencillo y transformarlo en algo más serio.
- No lo reconforte si el espasmo del sollozo se ha originado por un berrinche, ya que el niño pensará que es una buena forma de conseguir lo que quiere y seguirá provocando los mismos.
- Los médicos no recetan ningún medicamento para esta situación, ya que no existe algo que pueda combatir los caprichos o berrinches. Solo la paciencia y el amor ayudarán al niño a ir aprendiendo los límites necesarios para su crecimiento.